lesión de ligamento cruzado anterior y BFR training: Una herramienta de primera necesidad.

Cada año vemos en el deporte cientos de atletas que se pierden de 8-12 meses de competición por lesiones de ligamento cruzado anterior.

Una lesión dura para el deportista, especialmente por todo el tiempo que se le aparta de su deporte y de la competición.

Cuando estas lesiones ocurren, opino que se debe ver el vaso medio lleno y ponerse a trabajar cuanto antes en la rehabilitación, readaptación y vuelta a la competición.

Los desgarros o roturas del ligamento cruzado anterior (LCA) son lesiones deportivas comunes en las que la debilidad y la atrofia del cuádriceps son la principal preocupación después de la cirugía.

El desequilibrio de la fuerza muscular y las deficiencias en los extensores de la rodilla aumentan la probabilidad de un regreso fallido al deporte (RTS) y/o una nueva lesión.

La pérdida de densidad mineral ósea (DMO) en la extremidad inmovilizada también puede contribuir a las fracturas periarticulares o rotulianas postoperatorias.

Debido a las limitaciones funcionales inmediatamente después de la cirugía, los fisioterapeutas y readaptadores enfrentan el desafío de minimizar los efectos nocivos de la inmovilización mientras promueven la recuperación.

Por eso sabemos que cada fase del proceso de rehabilitación es fundamental y en la actualidad contamos con herramientas para potenciar la ganancia de fuerza, potencia, masa muscular y densidad mineral ósea desde el día uno.

¿Qué herramientas tenemos para potenciar esta fase y mejorar nuestra fuerza, masa muscular y densidad mineral ósea?

Dentro de las diferentes estrategias y metodologías para alcanzar estos objetivos, el entrenamiento oclusivo o con restricción del flujo sanguíneo (BFR), ha tomado un mayor protagonismo en los últimos años.

Hemos visto como aumentaba en cantidad y calidad el número de publicaciones académicas. De hecho, desde el año 2000 se han publicado hasta 25 revisiones sistemáticas de diferentes aspectos del entrenamiento oclusivo

El entrenamiento oclusivo o con restricción del flujo sanguíneo (BFR), es un método de entrenamiento que restringe parcialmente el flujo arterial y completamente el flujo venoso distal en la musculatura de trabajo mientras realizamos un ejercicio a intensidades bajas con un volumen alto de repeticiones

Para ello, se utilizan entre un 20-50% de la carga con la que puedes realizar una repetición máxima (1RM), es decir, cargas de entrenamiento bajas, y un protocolo de 75 repeticiones divididas en cuatro bloques (30-15-15-15) con descansos de 30” a 60” entre bloques.

Aunque actualmente conocemos de estrategias como BFR pasivo, BFR con electroestimulación etc que también han demostrado ser efectivas y no requieren en una primera instancia de levantar ningún tipo de carga.

Para realizar esta restricción u oclusión parcial, se utilizan desde bandas elásticas hasta manguitos, que pueden inflarse de manera manual o automática a una presión determinada, colocándolos en la parte proximal de las extremidades que queremos entrenar 

Parámetros para el uso del entrenamiento oclusivo en la rehabilitación de LCA

¿Qué dice la ciencia sobre bfr y lca?

En el estudio de Robert A. Jack (2022) , se observó que el uso de BFR disminuyó la pérdida de masa muscular, fuerza y densidad mineral ósea durante 12 semanas de rehabilitación de ligamento cruzado anterior, así como también disminuyó el tiempo hasta “return to sports” en comparación con la rehabilitación sola.

Un total de 32 pacientes sometidos a reconstrucción de LCA con autoinjerto de hueso-tendón rotuliano-hueso fueron aleatorizados en 2 grupos, control y BFR.

Se realizó 12 semanas de rehabilitación postoperatoria con un seguimiento promedio de 2,3 ± 1,0 años. Ambos grupos realizaron el mismo protocolo de rehabilitación.

Durante los ejercicios seleccionados, el grupo BFR se ejercitó con una oclusión arterial del 80 % de la extremidad posoperatoria.

La densidad mineral ósea, la masa ósea y la masa muscular se midieron mediante DEXA antes de la cirugía, en la semana 6 y en la semana 12 de rehabilitación.

Las medidas funcionales se registraron en la semana 8 y la semana 12.

El regreso al deporte (RTS) se definió como el punto de tiempo en el que se pasó la prueba funcional objetiva específica de LCA en la fisioterapia.

Resultados del estudio.

Los hallazgos de este estudio brindan un apoyo considerable a la eficacia de la rehabilitación potenciada con el BFR después de una lesión de LCA.

En general, la pérdida de densidad mineral ósea específica del sitio fue mayor en el grupo control.

Solo el grupo control experimentó reducciones en tibia proximal y peroné proximal en la semana 12 en comparación con las medidas preoperatorias.

El tiempo de RTS se redujo en el grupo BFR (6,4 ± 0,3 meses) en comparación con el grupo control (8,3 ± 0,5 meses).

Robert A Jackk (2022).

Por lo tanto, estos resultados no solo respaldan el uso terapéutico de BFR después de la lesión de LCA, sino que también brindan nuevas posibilidades a las poblaciones que tienen problemas de osteopenia y dinapenia y/o que requieren una inmovilización prolongada.

Conclusiones de BFR y lCA.

Tanto si estás atravesando la recuperación de esta lesión como si eres un profesional que ayuda a deportistas a recuperarse de una rotura de ligamento cruzado anterior, no contar con el uso del entrenamiento oclusivo puede ser un gran error en el proceso de recuperación.

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